Se sabía, era natural que el pacto se rompiera. La proximidad de las elecciones municipales (falta menos de un año) es un argumento así como los problemas internos que tienen hoy día el PP y PSOE. Rosa María Cano prometió (con la boca chica) a los dirigentes populares que en junio cogería la alcaldía, tal como quedaba expresado en el pacto que firmó apoyando la moción de censura contra Carlos Cervantes, junto con Gabriel Flores y el tránsfuga. Supongo que ella pensaba que con el tiempo el PP se olvidaría de la cuestión y le dejaría hacer en las sombras, como teniente alcalde y sin dar la cara al final de una legislatura que terminará con problemas y descontento. Problemas porque se está dejando la legalidad en un rincón para favorecer a todos los allegados y favorecidos por la moción; las obras ilegales en la actualidad constituyen un verdadero escándalo hasta el punto de que numerosos vecinos están preparando la denuncia pertinente. Descontento porque la principal excusa para tirar al anterior equipo de gobierno había sido el atraso en la presentación del Plan General, que ahora se ha atrasado muchísimo más. Como digo, no me gustaría estar en el sillón municipal en estos momentos, ni a mí, ni desde luego a Rosa María Cano. Pero parece que Amat, Arenas... y demás mandos del partido se han cansado de que se les engañe, se han cansado de que Mojácar campe a sus hanchas sin contar con ellos ni con las directrices marcadas y que no sea un partido serio que cumple con sus compromisos y exigen que por lo menos una vez se cumpla con los pactado. Tengo claro que la teniente alcalde actual, a la vista de lo que acontece, haga lo que haga, quedará descabalgada de ese número uno para las próximas elecciones, que parecía iba a ser, después de tantos años, el que le iba a dar la alcaldía. Y, encima, tiene a todas las facciones populares moviéndose en su contra para arrebatarle esa cabeza de lista, que parece imposible consiga por el camino que lleva. Por el otro lado, por el socialista, las cosas están aún peor. Gabriel Flores, prácticamente expulsado del Partido, o al menos sin voz ni voto, continúa de alcalde, parece ser, que con la aquiescencia de sus superiores de la capital, que no quieren perder la poltrona. Está casi claro que si la mantiene podría optar, aunque lo tiene muy difícil, a ser el número uno en el próximo mes de mayo. Es conocido el acuerdo que tiene su partido de mantener como cabezas de serie a los que ocupan el sillón municipal: el PSOE apuesta en todos los pueblos por la continuidad. Pero los de aquí, sus compañeros de partido no se lo van a poner fácil. Van a luchar hasta el final por su candidato que desde luego no es Flores. Como actores de reparto tenemos en esta tragicomedia a los concejales populares que acompañan a Rosa María en el equipo de gobierno, que han encontrado un "modus vivendi" del que hasta ahora carecían. ¿Cómo se van a ir ahora a casa? ¿Y el sueldo? ¿Y todas las obras que tienen en mente construir, aún en contra de la voluntad del pueblo, más preocupado por la limpieza, tráfico, seguridad... que por el embellecimiento, boato y actuaciones de grandes artistas? Rosa María Cano tendrá muchas dificultades para decirles: Ahora hemos de dejar los cargos porque si Gabriel Flores no cumple lo pactado hemos de enfadarnos e irnos del ayuntamiento. Tal vez sea el momento de recordarle a esta concejala que en su momento cuatro concejales independientes (expulsados del equipo de gobierno por el tránsfuga) firmaron un documento notarial en el que le ofrecían su apoyo hasta el final de la legislatura sin puestos ni cargos, ni prebendas a cambio, con tal que no se uniese al tránsfuga ni al PSOE. Propuesta, que, por supuesto, fue desestimada. Del tránsfuga no merece la pena ni hablar. Es un cadaver político desde hace muchos meses. Y así estamos. Sin saber quién gobierna, qué partido es el que manda en el consistorio, quién va a acabar de alcalde esta legislatura y quienes van a ser los líderes de ambos partidos para la próxima, nada de nada. Lo que parece claro es que a los concejales que componen hoy el equipo de gobierno lo que menos les preocupa son los votantes, los ciudadanos, los que los han elegido. No les informan, no les piden, ni mucho menos opinión y, desde luego ni siquiera se han planteado que puedan participar. Luego, en la campaña, vendrá en todos los programas eso de "participación ciudadana"... Ellos, los concejales, llevan días discutiendo, componiendo, recomponiendo, atando cabos, cortando temas, con prolongados silencios, con caras desencajadas, con miradas furtivas hacia la oposición esperando no se qué, enfrentados con los funcionarios y huyendo a la gente para no contestar a sus inquietudes. Los móviles pagarán una fuerte factura estos días. ¿Y si estuvieran intervenidos? Lo que queda claro de todo esto es que el perjudicado es el de siempre: el pueblo. No se puede gobernar, avanzar, dedicarse a la política verdadera, conseguir subvenciones, mejorar el estado de las cosas, si en lo que uno está pensando y ocupado siempre es en la intriga, en el puñal por la espalda, en la traición y la mentira (amén de los terrenos que hay que meter en el PGOU). ¿Hasta cuándo? ¿Hasta las próximas elecciones municipales? No. Ésto seguirá así hasta que esté aprobado el Plan General y ya no interese a nadie ser concejal de este ayuntamiento "tan especial" con tantas listas. |