Debo confesar, antes de nada, que yo soy republicano por razones de pura lógica. He sido siempre y seré hasta que me muera un republicano cromosómico.
No voté la Constitución del 78, por razones de ética republicana y estética política. No es tolerable que una Constitución como la española declare irresponsable ante la ley al Jefe del Estado, conocido como Rey, denominación que no me gusta utilizar y la soslayo siempre que puedo. En este caso me veo obligado, de mala gana, a utilizarla por razones obvias, ante el movimiento de protesta generalizado contra la Monarquía. En el siglo XXI es ridículo la existencia de estos privilegios, y sobre todo el que hemos mencionado y, todavía más que el poder sea hereditario, de modo que por muy parlamentaria que sea, no es una acción democrática.
Como he señalado no voté la Constitución del 78, pero la acato y la cumplo, sin dejar de reconocer los muchos defectos que acumula, el principal el señalado, y no de menor importancia y trascendencia el nefasto titulo VIII, que permite a su amparo la descuartizacion de España, o lo que es lo mismo, la desaparición como una nación, y cuya existencia ha permitido los múltiples episodios que contempla su historia. Si desaparece, ni monarquía ni republica ni dios que la fundó. Sin nación no vale nada más.
El Rey, otra vez me veo obligado a utilizar este término, no ha cumplido con su obligación desde la instauración, que no restauración, de la monarquía de mano y por decisión de D. Francisco. Yo no se bien que es eso del poder moderador, pero lo que sí tengo claro es que lo ocurrido durante su reinado ha tenido la suficiente enjundia para su intervención con el fin de evitar el camino al desastre al que se dirige España por el desastrado gobierno del nieto de su abuelito que, en connivencia con los nacionalismos separatistas, van a lo que van, y que no es otra cosa que el cambio de régimen y posterior reparto de lo que quede. Como primer paso necesario para estos fines es, y de esta manera están actuando, la desaparición del Partido Popular y lo que representa, casi el 50% del espectro político español.
En esa estamos, y el poder moderador cazando osos borrachos. Ahora cuando empieza la función, se da o parece darse el final del proceso, va y aparece en Oviedo pronunciando un discurso auto justificando su actuación y diciendo que gracias a su gestión, España disfruta del más largo periodo de libertad y bienestar de su historia, gracias a la Monarquía Parlamentaria que el preside.
Aparte de no ser verdad, como dicen en mi pueblo, a buenas horas mangas verdes. Su intervención en esta ocasión recuerda a los discursos de D. Francisco en la Plaza de Oriente.
Seria necesario que la llamada Casa Real desmintiera de forma contundente y clara hasta para el último de los españoles, que todos estos rumores que circulan en los medios de comunicación sobre su fortuna son inciertos.
Vamos a ver: este Sr. nombrado por D. Francisco su heredero, llegó a su actual cargo mas tieso que la mojama y las cifras que se manejan en relación con su actual situación económica, son tremendas. Es imprescindible que este patrimonio se aclare definitivamente, junto con el de su ya larga familia, de lo contrario qué quieren que pensemos.