La ignorancia siempre condena lo desconocido. Algunas fuerzas políticas clandestinas prefieren la ignorancia como base, sin tener en cuenta la historia ni la realidad y así poder justificar sus esfuerzos para desestabilizar la nación y conseguir sus más turbios propósitos.
Al contrario tenemos claros ejemplos del saber y de la concordia: el Rey Juan Carlos es el mejor ejemplo. El fue la persona sabia que supo defender la democracia cuando un tal Tejero con la ayuda de otros mandos militares intentaron dar un golpe de estado para restituir la dictadura y echar abajo la democracia constitucional.
El Rey en esos momentos, actuando en consecuencia de tener el mayor grado de graduación detodos los ejércitos hizo fracasar la nefasta iniciativa.
Hoy día si no hubiera sido por esa intervención no estarámos disfrutando de la estabilidad, progreso y reconocimiento internacional de nuestro, país.
A nivel mundial el Rey Don Juan Carlos sigue dando prestigio y consiguiendo el respeto de España, orgullosa de su nobleza.
Por todo esto pienso que no hay ninguna razón para que sus fotografías ardan en las plazas públicas como si de un delicuente se tratara.
Ser rey no es ningún delito.
Hay otros muchos, algunos de los cuales se consideran políticos, que están provocando intencionadamente con sus ideas separatistas cientos de muertos y nadie quema sus efigies por las calles.
Y ¿donde está conciencia colectiva y la memoria de la gente que permite que la monarquía sea desdeñada como se está haciendo estos días?
¿Qué hace el gobierno y las fuerzas de seguridad ante esta provocación malintencionada que pretende dividir aún más a nuestra nación?
Debemos tomar una postura consecuente y defender lo que hasta ahora ha servido para mantenernos unidos y por el camino, como decía al principio del artículo, del progreso y bienestar.
Está claro que el Rey no ha sido la única persona implicada en este proceso, pero a su persona se le debe un gran reconocimiento por su aportación a estos años de paz y prosperidad.
A mí me produce vergüenza la actuación de estos salvajes que icineran lo que representa a España, la imagen del Rey Don Juan Carlos.