Muchas zonas de España han tenido un mayo de lluvias mil; un mayo de cielos grises y de parques verdes; un mayo, sin duda, de no pensar en quitarse el sayo hasta el final y más allá, o, al menos, de llevar el paraguas a todas partes, por si acaso.
Pero, por fin, va llegando el día cuarenta y empiezan a brotar señales de verano.
Aquí en Madrid, la Feria del Libro está en plena marcha en El Retiro, y las piscinas municipales ya están abiertas -como si no tuviesemos agua suficiente con todas estas lluvias-. Los camareros sacan las mesas a la calle con optimismo -¿las sombrillas gigantes servirán para protegernos de los repentinos chaparrones?- y las mujeres empiezan a lucir sandalias nuevas y faldas cortas. Bueno, algunas de ellas. Hay otras, como la que vi el otro día en el Metro, que se ponen sus vestidos diáfanos de tirantes con leotardos opacos y botas de vaquero.
Quizás este estilo mixto es perfecto para lo que yo quería decir: el verano no ha llegado todavía, pero se observan indicaciones de que está por llegar.
Es la época en la que los alumnos están de exámenes y los periódicos publican artículos de interés general acerca de técnicas de memoria y de relajación, y de las mejores dietas para el cerebro o para combatir el estrés. Suelen ser las mismas ideas que publicaron el año pasado, pero, aparentemente, las técnicas de memoria no son muy buenas y los lectores no se quejan.
Hay artículos y anuncios para otros tipos de dieta, también: de cómo conseguir en menos de un mes un cuerpo para presumir en la playa. Tampoco funcionaron el año pasado, pero de nuevo el lector -¿la lectora?- quiere creer. Quizás no ha pensado que la pérdida de peso supondría un gasto adicional en ropa nueva, y las tarjetas de crédito son de plástico no de goma elástica. Con las cosas tal como están, puede ser o vacaciones o ropa nueva, pero será difícil costear las dos cosas.
Como siempre en estas fechas, la mayoría de los niños y los jóvenes están deseando terminar el curso, pero para otros el verano es un momento para empezar a estudiar algo nuevo.
Por toda la ciudad, en los faroles y las paradas de autobús se cuelgan anuncios de clases de interpretación y canto, de talleres de payaso, de cursos de técnicas de la radio... (También, como muchos inquilinos dejan las habitaciones durante el verano, proliferan los anuncios mal escritos de alquileres. Cada vez que salgo, tengo que resistir la tentación de ir con el bolígrafo rojo corrigiendo las "havitaciones" y demás faltas de ortografía.)
Supongo que todavía habrá algunas empresas donde se trabaja con horario de verano, así que quizás hay personas con más horas libres para estudiar en esta época, o quizás los cursos se dirigen a la gente que ha decidido acortar las vacaciones y prescindir de la ropa nueva a causa de la crisis económica y quedarse en casa. Desde luego, hay mucha oferta, y estos carteles escritos a mano o fotocopiados son para cursos que enseñan habilidades que ofrecen nuevas oportunidades: si te quedas sin trabajo pero sabes cantar, siempre hay rincones el El Retiro o en el Metro donde puedes sacar unas moneditas para la comida.
En el periódico, los anuncios para escuelas de verano suelen ser de otro tipo donde las asignaturas son más académicas o pretenciosas. Voces de la ironía, Ética y periodismo, Sistemas de catalogación de museos, Dirigir con éxito, Ingeniería de sistemas audiovisuales... No importan tus intereses, encontrarás algo que te llama la atención.
Todos esos cursos, y muchos más, se pueden estudiar en Madrid este verano, pero -si la crisis lo permite-también se puede ir al extranjero a estudiar. Lo típico es ir a aprender un idioma pero, si ya dominas el inglés, por ejemplo, hay muchas más opciones. En Oxford, en el Reino Unido, ofrecen un curso de "Modern Manners" (etiqueta actual) donde puedes aprender a saludar correctamente a la reina, además de cómo comportarte y qué vestirte si alguien te invita a cenar en su yate privado. (Quizás un vestido diáfano, pero creo que las botas de vaquero no se llevan -pueden dañar la cubierta-.) Si te invitan, querrás crear una buena impresión para que te vuelvan a invitar y así evitarás los problemas de irte de vacaciones en plena crisis.
O quizás no. A no ser que mejore el tiempo un poco más, no sé si a mí me apetecería salir en yate, aunque fuese de lujo y por barato que me saliese. Con el mareo, seguro que crearía una impresión, sólo que no la deseada. Aunque podría ser la forma de perder los kilos demás para luego impresionar en la playa.
Puede que el reciente mal tiempo tenga una explicación -aparte del tan de moda calentamiento global-Leo que unos científicos españoles han creado un "desluminador" -un material que absorbe toda la luz visible-. Me pregunto si esto es la base de los cielos grises de los últimos meses. ¿Han estado allí haciendo sus experimentos y quitándonos la luz del sol? De ser así, ¿la tendrán guardada en alguna parte? ¿La estarán ahorrando para luego soltarla en el momento propicio para que todos -los de yate privado, los que van a la playa con ropa nueva, los que van con la ropa del año pasado, los que hacen cursos de voz o de "voces de la ironía", incluso los que se quedan en casa- disfruten de un tiempo perfecto este verano?