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No hay más que ver todo lo que está pasando en el Levante Almeriense para darse cuenta de que la Junta de Andalucía está haciéndonos pagar caro ese "No" que dijimos en las urnas cuando nos preguntaron si queríamos la autonomía.
Y es que, reconozcámoslo, los almerienses tenemos poco que ver con los señoritos tradicionales andaluces y con su estilo de vida, que tan bien han sabido copiar nuestros principales dirigentes.
Almería ha salido de su secular postración gracias a ella misma, a sus gentes.
Podemos ir con la cabeza bien alta, no hemos de darle las gracias a nadie; ni a personas, ni a instituciones.
Me preguntaba el otro día un periodista inglés sobre el cambio habido en esta provincia en los últimos años.
Yo me remonté a principios del siglo pasado, que fue cuando se construyeron las carreteras que han seguido siendo las mismas hasta hace poco tiempo.
Las malas comunicaciones, la escasez de agua, la ausencia de inversiones públicas durante toda la historia eran las causantes de que Almería, junto con Soria, Teruel y alguna otra provincia más fueran las de menos renta percápita de España y, por supuesto, figurasen en la cola de Europa.
Este panorama se veía agravado por la emigración que dejaba sin mano de obra joven para la posible recuperación económica de la zona.
Pero llega el almeriense y, así, a pelo, empieza por una parte a trabajar intensivamente la agricultura bajo plástico, por otra a rentabilizar con imaginación y gran esfuerzo las canteras de mármol que llevaban años de expotación bajo mínimos y , por otra más, a darse cuenta del potencial turístico que tenemos y a vender sol, playa y espacios vírgenes a nacionales y extranjeros.
Como la economía es siempre una tela de araña que envuelve muchos sectores, a raiz de este despertar empieza a aumentar la flota de camiones, las empresas constructoras, las exportadoras, las hoteleras...
Y ese inicial factor dinamizante se convierte en un gran motor que mueve las ruedas del nivel de renta y de la calidad de vida almeriense.
Pero ahora, cuando parecía, que todo iba bien, que Almería nunca más estaría en la cola del desarrollo, cuando se pensaba que el nivel de renta per cápita ya estaba consolidado y se podría mantener simplemente procurando utilizar racionalmente estos recursos propios salidos de entre nosotros, viene la Junta de Andalucía y por todos los medios y en todos los campos intenta frenar, deshacer, cuestionar...
¿Es envidia o mala gestión? ¿Es desconocimiento o ganas de castigar, como digo al principio del artículo?
Parece, sobre todo, aquí en el Levante, que es la parte de la que tengo información, que todo se está haciendo contra los intereses de la gente.
Hace poco tuvimos que soportar el desacato de Endesa/Sevillana montando una nueva red de alta tensión por zonas urbanas, ahora una tubería que parte Sopalmo y la sierra...
Dentro de pocos días se va a presentar el POTLA (Plan de Ordenación Territorial del Levante Almeriense), una de las propuestas urbanísticas más absurdas que he conocido en mi vida y que tendremos tiempo de analizar en profundidad.
Ahora sólo quiero comentar sobre este Plan -elaborado en Sevilla-(del que no se ha pedido parecer a ningún técnico o político de aquí)
que de ponerse en marcha, no sólo frenará totalmente la expansión sino que puede abocarnos a épocas de recesión y pobreza.
No hay más remedio que luchar por la autonomía. Algunos partidos almerienses como el GIAL o el PAL han perdido esta oportunidad de abanderar esta posible independencia de Almería para irse de Andalucía y unirse a España, que es lo que queremos. |