
|
Si no fuera por no romper la costumbre, que a la larga se convierte en tradición, de que en esta página nunca hemos insertado fotos, este mes luciría aquí esplendorosa la nueva Ministra de Igualdad, que ha conseguido hacerse famosa en poco tiempo, dejando atrás a otros compañeros de equipo con muchos mayores problemas y campos de acción ciertamente más importantes que el suyo.
Pero es que, además de ser una monada, ha conseguido ser primera página en muchas publicaciones por sus contundentes declaraciones y el anuncio de sus proyectos.
Yo siempre me he mostrado en contra de la distinción entre sexos.
Por tanto me parece una soberana estupidez esto del Ministerio de la Igualdad
Considero una ridiculez lo del feminismo, las cuotas, e incluso el tema de la violencia de género.
Hay que ir contra la violencia, ¡sí! pero de todo tipo.
Muy pronto veremos cómo a causa del espectacular aumento de la esperanza de vida, la falta de natalidad y la masiva entrada de inmigrantes que ha habido estos años, España se convertirá en una especie de asilo gigantesco controlado por personas de otras naciones y continentes.
Y como en todos los grupos hay buenos y malos, empezarán a proliferar los malos tratos a viejecitas y viejecitos, que hoy ya se dan y tendremos que crear un nuevo ministerio y dotarnos de nuevas leyes contra la "violencia a la tercera edad"
¿También tendremos que diferenciar los años de condena según la edad del maltratado, como se piensa hacer ahora con el sexo y castigar con diez años de cárcel a los que maltraten a personas octogenarias, veinte años para los nonagenarios y treinta para los que pasen de cien?
Claro que el problema éste de la "igualdad" no la tiene este gobierno, ni el anterior, ni ningún político. La culpa de todas estas aberraciones la tienen los académicos de la Real Academia de la Lengua, que no han hecho nada positivo a través de los tiempos para ir cambiando este idioma enrevesado y absurdo que es el castellano, con sus masculinos y femeninos.
No vamos a descubrir ahora al lector la bondad del idioma inglés que prescinde de los géneros y pone un the o un a delante de
cualquier palabra sin tener en cuenta sus "hormonas".
Aquí uno se vuelve loco explicando a un inglés por qué "agua" es masculino y "aurora" femenino.
De eso sabe y escribe muy bien nuestra colaboradora Gwyneth.
Pero además parece que desde la Real Academia de la Lengua, ya nombrada, se fomente la desigualdad, el machismo y el odio al sexo débil.
Porque ¿cómo explicamos que "justicia", "Junta", "demolición" e "indemnización" sean todas ellas palabras de género femenino y todas produzcan escalofríos?
Y si no que se lo pregunten a los Prior cuya casa en Vera fue derribada injustamente meses atrás. |