
|
Es el consejo que me dió un amigo mío galeno: “Félix, pasa de todo, porque, de lo contrario, lo vas a pasar mal y, sobre todo, tu corazón”. Es curioso. Tienes que pasar de puntillas por encima de todo lo que social y éticamente no sea correcto, pues, si te pones a considerar los hechos que merecen una reprobación que, cada dos por tres, topas en tu diario caminar, tu salud saldrá indefectiblemente perjudicada. Por lo tanto, se impone el pasotismo, que es la actitud que normalmente ves en las calles y la que tendrás que adoptar si quieres sobrevivir a esta sociedad incongruente e incivilizada en muchos de sus comportamientos. No se te ocurra recriminar acciones, disentir de actitudes, que se salgan de una convivencia cívica, pues el calificativo de carca, como reacción menor, aflorará al instante en la boca del reprendido y, si éste va acompañado, el calificativo adquirirá mayores proporciones de insulto por aquello de que la unión hace la fuerza. Dar muestras de buenos modales significará que estás fuera de contexto, convertido en un auténtico pijo. Hay que expresarse de manera soez y tapizarse zarrapastrosamente( no me refiero a los momentos de ocio) con desgaire, para permanecer en la onda más vanguardista... Diferir de lo político, si no perteneces a su cuerda, es motivo para que te adjudiquen el recurrente calificativo- nada original, por otra parte- de facha, al carecer de sólidos argumentos para rebatirte, reforzando el manido piropo con un gesto de conmiseración, de perdonavidas, como si pertenecieras a otra galaxia. Eso sí, te lo lanzan desde su óptica democrática...( vídeo de juventudes socialistas, “Los Nuevos Rojos”). Ceder un asiento ante una persona que lo necesite, bien por motivos físicos o simplemente por caballerosidad, es, rotundamente, de pusilánimes así como saludar al entrar o salir de un ascensor o recinto público es de cursis. De ahí que los rostros se muestren a veces sorprendentes ante cualquier gesto de buenas maneras por lo inusual. Y así vas sumando comportamientos incívicos de tal variedad( el doblar o derribar señales de tráfico o de información en carreteras o calles es una de las últimas modalidades “fashion”con la que se divierte el personal), que crean en tu interior una insatisfacción que, sin darte cuenta, corres el riesgo de transmitirla a los demás, a no ser que los obvies y decidas seguir tu camino sin reparar en ellos. Por otra parte, a mayor abundamiento, el comportamiento de algunos políticos... es lo más opuesto a un referente ejemplar y es cuando llegas, ante este deprimente panorama, a la conclusión de que mi amigo, el galeno, tiene parte de razón. Lo que sucede es que, si te han educado en otra escuela, es decir, en la que conocemos por educación, por civismo, eres incapaz de no sublevarte y dejar de luchar contra lo incorrectamente establecido, aunque corras el riesgo de una cardiopatía. |